12 noviembre 2008

Concierto de Matthew Herbert en el Victoria Eugenia


Samplea como puedas

Fecha y lugar. 11/11/08. Teatro Victoria Eugenia. Donostia. Intérpretes. Matthew Herbert (líder), Peter Wraight (dir), Adam Linsley (tp), Stuart Brooks (tp), Graham Russell (tp), Andrew Cook (tp), Howard McGill (sa), Scott Garland (sa), Richard Pardy (st), Dave 0’Higgins (st), Gemma Moore (sb), Liam Kirkham (tb), Ashley Horton (tb), Chris Cole (tb), John Higginbotham (tb), Phil Parnell (p), Torben Bjørnskov (b), Espen Laub (bat), Eska Mtungwazi (voc).

EL travieso Matthew Herbert se presentó el martes en el Victoria Eugenia dos años después de su última visita a Donostia. En el verano de 2007 debería haber repetido al Jazzaldia pero su reciente paternidad lo mantuvo temporalmente apartado de los escenarios. En su regreso a la capital guipuzcoana el excéntrico inglés (aka Radio Boy y Dr. Rockit) quiso presentar su reciente álbum There's me and there's you, grabado junto a una enorme gran banda de jazz.

Maese Herbert suele ser descrito como un creador inclasificable -y lo es- que en algunos de sus discos ha empleado bolsas de patatas fritas, útiles de cocina o incluso partes de su anatomía como instrumentos. Algunos, como los organizadores del concierto, no dudan en creen afirmar que "gran parte del presente y el futuro de la música electrónica pasa por sus manos". Quizá no sea para tanto porque a juzgar por lo visto en un teatro felizmente atestado de gente -¿quién decía que los donostiarras sólo escuchamos jazz en julio?-, cabe concluir que el británico cubre con un barniz de modernidad e irreverencia lo que, al fin y a la postre, es una música de lo más clásica.

Y es que el sonido de la formación del inquieto músico evoca el recuerdo de las big bands americanas de los años 40 y 50. Así, el swing preside la sesión, que también incluye algún guiño al latin jazz y al soul. A todo ello se le añade un toque irreverente y un gusto incontenible por el uso del sampler. Pertrechado con sus cachibaches electrónicos, Herbert lo samplea todo en directo, graba y reproduce en el acto cualquier instrumento que se le ponga a tiro y, especialmente, juguetea con la portentosa voz de la vocalista del grupo, Eska Mtungwazi, que demostró capacidad para amoldarse a cualquier estilo.

Y el líder del invento le da un toque gamberro a la velada con sus pasitos de baile que unas veces parecen de Fred Astaire y otras de Chiquitorl de la Calzadarl. Entre otras excentricidades, interpreta una pieza con una manta en la cabeza que le da al concierto una imagen de lo más surrealista -¿homenaje a Magritte?-. También repitió el conocido número del periódico, consistente en estrujar violentamente un periódico, grabar el sonido del estropicio y reproducirlo de mil y una formas. [Un apunte. Si en el Jazzaldia de 2006 destrozó varios ejemplares de 'La Razón', en su retorno a la ciudad escogió triturar el 'ABC'. ¿Nadie le ha dicho que con el grupo Vocento no se juega? ¿Se atreverá, visto lo visto, con 'El Diario Vasco' en su próxima visita?]

Avanza el concierto. Durante algunas canciones los músicos inflan condones que dejan escapar sonoramente de sus manos y en otras se lanzan jirones de periódico unos a otros, todo sin dejar de prestar su talento al servicio de unas divertidas melodías. Con todos esos ingredientes, el público disfruta entretenido de la propuesta de un tipo que entiende la música como un juego. Un juego que probablemente tenga más de travesura que de ejercicio de vanguardia. Algunos todavía recordamos los últimos samplers que sonaron en el Victoria Eugenia. Fue en el último Festival de Jazz de San Sebastián, donde en plena madrugada el noruego Bugge Wesseltof dejó boquiabiertos a los espectadores que asistieron incrédulos lo que un tipo puede hacer con un piano, un par de ordenadores y mucho talento.

7 comentarios:

ANA HIMES dijo...

Ostras qué buena pinta tiene este concierto con el genio de Herbert...

Me das sana envidia... ;-)

rubén dijo...

Tuve la suerte de asistir desde la fila 5 y disfruté como un enano. Y me alegro de que haya fotos, porque así podré enseñarles a mis amigos a Madre Tierra (así apodamos a la espectacular cantante, a falta de un folleto o de más información de su nombre).

Un apunte: aunque parezcan travesuras desde el punto de vista musical, las canciones tienen un importante trasfondo sociopolítico. "Pontificate", en la que hincharon "globos" (que no eran tales, sino preservativos) habla de la política de prohibición de la contracepción por parte de la Iglesia Católica; y en "Battery" se establece una interesante oposición entre las preocupaciones de los países desarrollados (a saber, cargar las baterías de nuestros cachivaches) y las de otras personas en situaciones más desagradables, léase sufriendo la tortura estatal, a través del caso real de Bisher Al Rawi y Jamil El Banna, detenidos en Ghana en 2002 y que terminaron en Guantánamo por la posesión "sospechosa"... de un cargador. De todas formas, gracias por la reseña y saludos.

El Humilde Fotero del Pánico dijo...

Vaya, Rubén.
Gracias a ti.
Impresionantes tus apuntes. Soy lamentablemente inepto para el inglés, lo cual hace que me pierda una parte sustancial de los conciertos...
Así que se agradece un montón tu aportación. Si te interesa tener alguna foto con más calidad, indícame a qué e-mail te la puedo enviar.

PD: Y procedo a cambiar 'globos' por 'condones'.

Eric dijo...

Vaya puyita que le metes a la competencia.

El Humilde Fotero del Pánico dijo...

¿Quizá debería haber escrito "el otro periódico local", como les gusta hacer a los cráneos privilegiados de tu antigua casa?
;-)))

rubén dijo...

Claro, hombre. Yo encantado. Soy de Gmail ;) No conocía tu blog y llegué buscando en Google, pero me lo apunto. Saludos desde Euskadi Sur.

Eric dijo...

No creo que se enteren de que te has saltado esa norma. Los cráneos privilegiados sólo leen el otro periódico local.