09 julio 2009

Concierto de The Pretenders en Donostia (I)


Rock and Roll Animal (I)

ES
harto difícil sustraerse a la rabia animal que Chrissie Hynde continúa derrochando sobre el escenario. A juzgar por lo visto y oído anoche en el Kursaal de Donostia cualquiera diría que le faltan tres años para convertirse en sesentona. La vocalista y guitarrista estadounidense regresó a la capital guipuzcoana con sus renovados The Pretenders y con disco reciente bajo el brazo, Break Up The Concrete. Y con mucha energía.

La talludita concurrencia vibró con sus éxitos de siempre -I'll Stand By You, Brass in Pocket y Don't Get Me Wrong- pero además recibió con actitud entusiasta los nuevos temas: suenan, por supuesto, a rock and roll, pero contienen ecos rockabillies y sureños, aderezados con unas gotas de punk desaforado que puso en danza a buena parte de la audiencia.

A estas alturas, escribir en esta crónica de urgencia que Hynde es una de las voces más carismáticas del rock de los últimos 30 años es casi una perogrullada. Pero es que resulta insultante que conserve tan buena forma. Quizá no fuera casual la versión del Forever Young de Bob Dylan que cantó hacia el final de un show en el que dio una lección de veteranía impartida con un espíritu endemoniadamente joven.

04 julio 2009

Concierto de Ry Cooder & Nick Lowe en Bilbao


Dos eran dos...

Fecha y lugar.
2/07/2009. Palacio Euskalduna. Bilbao. Intérpretes. Ry Cooder (guitarras), Nick Lowe (bajo y guitarra), Joachim Cooder (batería), Alex Lily y Juliette Commagère. Incidencias. El concierto de Cooder y Lowe duró una hora y veinte minutos y como telonera actuó la banda de Commagère, donde su marido, Joachim Cooder, tocó la batería. El alto precio de las entradas hizo que el auditorio presentara un cierto aspecto desangelado.

...
los talentos que se reunieron el jueves en el Palacio Euskalduna de Bilbao, ansioso por recibir al 50% de Little Village, aquel efímero grupo que nació y murió en 1992. Con el espíritu de los ausentes John Hiatt y Jim Keltner sobrevolando el auditorio, Ry Cooder y Nick Lowe iniciaron con Fool Who Knows el concierto con el que clausuraban su gira conjunta por España. Fue Lowe, vestido elegantemente como si viniera de jugar al golf, quien cantó primero mientras tiraba de las cuatro cuerdas del bajo. Cooder, el hombre de las camisas imposibles, le tomó el relevo con un tema nicotínico, Fool for a Cigarette , tras el que protagonizó uno de los highlights de la noche con su mini dobro -o guitarra resofónica-. La canción elegida no pudo ser más oportuna, Vigilante Man , un blues de Woody Guthrie que, deconstruido por el estadounidense, sonó oscuro y cenagoso. Escalofriante.
En la sureña Losing Boy el canoso gentleman inglés cambió el bajo por la guitarra acústica e hizo vibrar de nuevo sus cuerdas vocales, más pulcras y luminosas que las de su partenaire, que intercambiaba miradas con su hijo Joachim Cooder, baterista de efectiva pegada. El trío se convirtió en quinteto gracias a las coristas Alex Lily y Juliette Commagère, que entraron en escena con la divertida Chinito Chinito , un cruce bastardo de música oriental, surf y ritmos latinos. Después llegaron Crazy 'bout an Automobile , You Gotta Pay y Crying in my Sleep , triste y hermosa tonada con la que Nick Lowe demostró, igual que el pasado año en Donostia, cuán grande es. Además, dio ejemplo del proverbial humor británico antes de acometer Half a Boy and Half a Man , un rock'n'roll compuesto en los 70 que, según confesó, fue número 1 durante "dos gloriosas semanas"… en Bélgica. "¿Qué es tan divertido?", preguntó sardónico al desternillado público.
En el tramo final interpretaron, entre otras, la marchosa Down in Hollywood , el glorioso góspel Jesus on the Mainline y la desgarradora Teardrops Will Fall , la balada en la que la voz y los dedos de ese incansable rastreador de sonidos llamado Ryland Peter Cooder despertaron el mayor aplauso de la función. El telón cayó en clave tex-mex con Impossible y He'll Have to Go , donde se echó en falta el acordeón de Flaco Jiménez, baja de última hora debido a una hernia discal. Y aún hubo tiempo para dos bises, la inconmensurable (What's so Funny 'bout) Peace, Love and Understanding , una bella composición de Lowe inmortalizada por tipos tan egregios como Elvis Costello, y la animada Little Sister , que dejó con hambre a los espectadores que habían pagado entre 62 y 70 euros y que no esperaban que el show fuera a durar sólo una hora y 20 minutos.
Y es que en este caso ver a Ry Cooder sí tuvo precio.Un coste alto -casi a euro el minuto- que, sin embargo, los seguidores de este inmenso domador de guitarras asumieron con mucho gusto, pues no es habitual ver al músico californiano sobre los escenarios y porque resulta imposible no quedarse boquiabierto con su deslumbrante y casi extraterrestre modo de tocar las seis cuerdas.

02 julio 2009

Jabier Muguruza graba disco


Canciones que gatean

NACIERON hace ya unos meses. Primero brotaron del piano que Jabier Muguruza tiene en su casa y que utiliza como instrumento principal de composición. Después empezaron a crecer gracias a los textos de escritores como Bernardo Atxaga, Iñaki Irazu, Gerardo Markuleta, José Luis Padrón o Harkaitz Cano. Y estos días han empezado a caminar a gatas y ya dan sus primeros pasos en los estudios Katarain de Azkarate. Son las canciones que integrarán Taxirik ez (Resistencia), el nuevo álbum que el músico de Irun presentará a partir septiembre en el Mercat de Música Viva de Vic, en Catalunya.

Un estudio al pie del balerdi
Un disco guitarrero de jazz pop

Muguruza contempla embelesado el hermoso paisaje que se divisa desde la planta superior del inmueble, un antiguo trinquete convertido por Angel Katarain y sus socios en una confortable mezcla de agroturismo y estudio de grabación. El viento peina los prados sobre los que se alza majestuoso el monte Balerdi. "Así es imposible concentrarse para grabar", sostiene el músico. "Es que casi se puede oír el silencio", tercia el fotógrafo antes de que Jabier recuerde aquel viejo proverbio árabe que reza: "Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas".

Muguruza confía en que sus canciones superen en belleza al silencio, pero entrar en el estudio siempre le provoca una especie de vértigo, una "sensación de que en dos semanas te lo juegas todo y tienes que acertar".

Los "músicos de lujo" que le han acompañado en un estudio que antes han visitado Amparo Sánchez, Kiko Veneno e incluso Lou Reed, son el batería catalán David Gómez, el "histórico" guitarrista Ángel Unzu y el bajista Txema Garcés, un "habitual" en su nómina que, esta vez, también es productor y arreglista de casi todos los temas. Por su parte, la cantante Mireia Otzerinjauregi vuelve a poner su dulce voz en los coros.

"El primer golpe de bombo no cuadra con mi voz, e igual es importante porque quizá sea la canción que abra el disco", advierte Muguruza al técnico Angel Katarain, que se encuentra enfrascado en las mezclas de Ez jakintasunak , un tema donde suena la guitarra eléctrica de Roberto Yaben y que ofrece algunas pistas reveladoras.

El próximo proyecto del guipuzcoano será más "guitarrero", pero no en el sentido que suele emplearse el adjetivo. "¿Os imagináis un disco de Jabier Muguruza con distorsiones?", bromea antes de aventurarse en una definición concreta: "Tiene un punto jazz pop y si digo que es guitarrero es porque las armonías se apoyan sobre las guitarras -una acústica y otra eléctrica-, mientras que los últimos trabajos descansaban armónicamente en el piano".

"Ya en Konplizeak , el disco anterior, había algunas canciones que me decían a gritos que necesitaban una sección rítmica. Me puse en marcha con este disco y ocurrió lo mismo. Parece un recurso literario pero es cierto que tienes que estar atento a lo que te dicen las canciones", asevera, al tiempo que asegura que los nuevos temas "tienen más luz" y son más "optimistas" que los del álbum anterior, marcado por la muerte de su padre.

angel katarain
Los últimos retoques

"Sospecho que éste es uno de los temas que más va a gustarme", dice Katarain mientras disecciona digitalmente la canción escrita por Harkaitz Cano Etxera bai, etxera ez , que en su estribillo alberga la frase que da título al álbum, Taxirik ez .

Y dice "sospecho" porque hasta que el disco no esté terminado no podrá emitir un juicio sobre él, ya que las canciones las ha escuchado de forma fragmentada al hacer las mezclas. "Cuando estoy aquí no oigo la música, sino el sonido, y cuando estoy fuera del estudio escucho la música y no oigo el sonido", sentencia.

Angel Katarain y él apenas necesitan hablar. Se conocen tan bien que les basta una mirada para comunicarse. "Ten en cuenta que nos conocemos desde los tiempos de Kortatu, casi hace 30 años", afirma Muguruza, que lee las notas que ha apuntado la noche anterior para sugerirle algunos cambios al técnico.

El siguiente tema que pasa por sus manos es Clementine , un divertido poema-western de Bernardo Atxaga que describe un duelo entre la Muerte y la difunta abuela de Muguruza, Josefina, cuya voz cierra la canción.

"Pues yo creo que por el momento es mi preferida", declara Jabier.

Tampoco es casual ese "por el momento". Ahora toca dejar "enfriar" las composiciones un par de semanas para que "reposen" y puedan desprender nuevos matices que quizá hoy permanecen ocultos. Tras la mezcla y masterización final, las canciones podrán caminar solas a partir de septiembre, momento en el que su padre comenzará a pasearlas por los escenarios.


"No aspiro a la mayoría"

"No aspiro a la mayoría porque nuestra propuesta, cercana al jazz y a la poesía, no tiene nada que ver con eso, pero me gustaría que lo que hacemos se pudiera escuchar". Jabier Muguruza expresa ese deseo al tiempo que lamenta, sin querer caer en el pesimismo, que cada vez se están cerrando más los caminos para llegar al público. Algo que representa una paradoja, ya que supuestamente las nuevas tecnologías han multiplicado el número de canales de información. A ese respecto, el músico irundarra opina que en su caso no ha cambiado tanto la forma de trabajar a pesar de las voces que auguran una revolución traumática en la industria. "Yo sigo actuando como siempre. Grabo el disco, luego lo promociono y eso me da la oportunidad de llegar a los programadores, que nos ofrecen la posibilidad de dar conciertos", asegura Muguruza, que ha pasado una semana en los estudios Katarain de Azkarate grabando las voces y la música de Taxirik ez, su próximo disco. En los últimos días ha realizado las primeras mezclas de las canciones que en septiembre lanzará al mercado la discográfica Resistencia.