22 junio 2009

II Andoaingo Jaialdia: la crónica


Rock and Roll Square

A nadie se le escapa que Gipuzkoa es el hermanito pobre de los territorios vascos en lo que a saraos de rock se refiere. Quizá por ello algún promotor guipuzcoano lleva tiempo tratando de montar un festival de cierta enjundia que ponga remedio a la ausencia de bbks , azkenas y kobetasoniks por estos lares. A fin de hacer más llevadera la espera y mientras la idea cuaja -o no-, la alternativa más plausible la configuran propuestas tan jugosas como el festival Donostikluba, organizado por Sergio Cruzado de Gin&Tonic, o el Andoaingo Jaialdia, promovido por Juancar, responsable de la tienda de discos Bloody Mary de Irun. Este último tiene sobrados motivos para estar orgulloso de la segunda edición de un festival que el sábado propició una arrolladora tarde-noche-madrugada de rock and roll en Andoain.

Los dos primeros conciertos corrieron a cargo de Phantom Surfers y Los Creyentes, que ofrecieron recias muestras de rockabilly y de surf instrumental. "Es sólo rhythm and blues, pero me gusta". Es lo que sugiere el sincero directo de The Downliners Sect, un combo de talluditos británicos que no se bajaban del escenario ni con agua caliente. ¿Por qué iban a hacerlo si llevan 45 años sobre las tablas?

Tras el preceptivo descanso llegó la oferta más heterodoxa de la noche, la del neoyorquino Ivan Julian -compinche de Richard Hell en The Voidoids-, que cantó y flirteó con la psicodelia perfectamente auxiliado por el trío bilbaíno-argentino Cápsula.

Después, rock, rock y más rock. Mientras se plantea resucitar junto a Cyril Jordan a los verdaderos Flamin' Groovies, el incombustible Roy Loney (¿63 años?) cerró por todo lo alto la gira de varios días que ha realizado por España con los donostiarras Señor No, cañeros pero más sobrios que nunca. Quien se los perdió, está obligado a escuchar su magnífico disco conjunto, Got Me a Hot One.

La velada culminó con el circo rockero de una banda de los 80 que suena sesentera, The Chesterfield Kings. Su andrógino líder, Greg Prevost, berreó, agitó las maracas y, escurridizo cual anguila, se dio varios baños de masas. Tantos que al final la euforia se desató en la plaza Nafarroa de Andoain, un lugar que, visto lo visto y oído lo oído, debería pasar a llamarse Rock and Roll Square.

20 junio 2009

Concierto de Javier Álvarez en Donostia


Guerreando que es gerundio

JAVIER Álvarez se ha servido de la hermosa poesía del veterano Pablo Guerrero para dar vida a las canciones que integran su último disco, elocuentemente titulado Guerrero Álvarez. El jueves lo presentó en la FNAC de Donostia en formato acústico, con guitarra y atril, tal y como fueron alumbradas las tonadas. No suenan tan potentes como en el disco, que está marcado por una doble alma electrónica y eléctrica, pero ya advirtió el madrileño de que su futura intención es presentar el álbum en directos con banda.

No obstante, Álvarez no tuvo reparo en cantar desnudo temas como Mesa de trabajo, Mano, Querido sillón o Arde la tarde, desgranadas con actitud juguetona y naif sin caer en la ñoñería. Porque es Javier un artista difícil de encasillar, un tipo extraño que va por libre, que gusta de conjugar la musica en gerundio -aquí y ahora- y que puede estar orgulloso de su singularidad.

19 junio 2009

Homenaje a Mikel Laboa en El Antiguo



Un corazón antiguo que latía joven

El
frontón de El Antiguo se quedó pequeño para acoger la inmensa emoción que presidió el homenaje del barrio donostiarra a Mikel Laboa. El del viernes de la semana pasada no fue un acto más, sino un tributo casero, pequeño y grande al mismo tiempo, porque estaba organizado por los de casa -la asociación Antiguotarrak y el grupo de dantza del mismo nombre- y celebrado cerca del hogar del músico fallecido hace ahora seis meses. Unas 500 personas y un buen número de curiosos que desde el exterior trataban de no perder comba siguieron atentos un festival protagonizado por personas de todo signo y condición, por gentes diversas que pusieron de relieve el largo alcance de un artista cuya sombra ha cobijado durante décadas a creadores de distintas generaciones y estilos artísticos manifiestamente distantes.

Por eso entusiasma ver a un clásico como Erramun Martikorena y a un viejo rockero como Niko Etxart compartiendo tablas con los jóvenes Gorka Urbizu (Berri Txarrak), Karlos Osinaga (Lisabö) o Anari, que echó el telón del acto con una majestuosa versión del Antzinako bihotz . Fue una pena que el apartado del homenaje dedicado al rock and roll -Laboa parecía rejuvenecer en contacto con los nuevos músicos- no fuera más extenso. Porque precisamente, uno de los momentos cumbre de la noche fue el que sirvió para devolver a los escenarios a Xabier Montoia, antiguo vocalista del grupo M-ak que últimamente parece más centrado en sus tareas literarias y que revisó rabiosa y poderosamente Ama hil zaigu . Impagable.

Antes habían tocado y cantado Luberri Abesbatza, Iker Goenaga y el citado Niko Etxart, que convirtió Baga-biga-higa en un simpático rock and roll acústico. Oreka TX interpretó el tema que Mikel Laboa cantó para el grupo en su debut, Quercus Endorphina , y su txalaparta puso ritmo a los iconoclastas bailes de Kukai Dantza Taldea, con Jon Maya al frente. El público celebró los bertsos de Andoni Egaña y Maialen Lujanbio, así como la proyección de imágenes en las que Bernardo Atxaga, Lluís Llach y varios vecinos y personas cercanas al homenajeado glosaron su figura. Y también asistió divertido a las intervenciones de Xabi Strubell y Eneko Abrego con Dilistak y sorprendido al ver aparecer a Ruper Ordorika, que no estaba anunciado en el cartel.

"Mikel Laboa. Kantari. Euskaltzale. Lagun. Galantari. Auzokide. Gizaseme. Esker onez". Así reza la placa que desde hace unas pocas horas le recuerda en el mercado de su barrio. El reloj marcaba la una y media de la madrugada cuando el afectuoso homenaje concluyó con la entrega de un recuerdo a Marisol Bastida, su viuda. Y el público, que parecía negarse a abandonar el frontón, entonó a coro Txoria Txori junto a todos los artistas que intervinieron en un tributo que, de seguro, no será el último, pero sí uno de los más personales que Laboa pueda recibir.





































Esto ocurría la semana pasada, y el martes presentaron Mikel Laboa 1934-2009, un documental sobre la figura del músico que merece la pena ver.