11 diciembre 2008

Concierto de Luis Eduardo Aute en el Victoria Eugenia


Semana aciaga con final feliz (I)

Cuentan que estuvo simpático, amable y profesional. Muy profesional. La semana pasada el polifacético Luis Eduardo Aute visitó Donostia y protagonizó tres sesiones bien distintas. El jueves proyectó la película Un perro llamado Dolor, un bizarro pero curioso experimento de cine de animación realizado a partir de sus propios dibujos. Al día siguiente desgranó sus poemigas en un íntimo recital poético celebrado en el Club del teatro, y el sábado, a modo de colofón, ofreció un largo concierto -casi tres horas de reloj- en el que a punto estuvo de colgar el "No hay entradas". Aquí tenéis la entrevista que un servidor le hizo, que no sólo de fotos vive el hombre.

La pasada fue una semana aciaga para este humilde fotero. Después de ver cómo su cámara se hacía el hara-kiri y conseguir que Rafa Herrero (entrad en su galería y flipad con sus fotos, por favor) le prestara su vieja D70s, intentó relajarse tomando algunas instantáneas del concierto de Aute. Pero hete aquí que un error de principiante con el teleobjetivo hizo que en la única cancion en la que permitieron trabajar a los fotógrafos sólo pudiera conseguir las dos imágenes que aparecen en esta entrada.

Lamentable, sí señor. Menos mal que, como verán ustedes en la próxima entrega, el Humilde Fotero del Pánico pudo desquitarse sólo unas horas después.

(Continuará)

09 diciembre 2008

¿La última foto?


Réquiem por una Nikon D70s

La imagen que encabeza estas líneas es la única que pude salvar de la serie de fotos que saqué en el concierto que Mikel Urdangarin ofreció el jueves en Rentería. No era una cámara tan vieja -tenía más o menos la edad de este blog- pero mi Nikon D70s dijo "Hasta aquí hemos llegado" y procedió a hacerse el hara-kiri fundiendo sensores, espejos y obturadores.
Por eso no pude escoger las fotos que más me gustaban para colgarlas por estos pagos, sino que fue la cámara, antes de diñarla, la que eligió por mí cuál sería la única imagen que dejaría para la posteridad. Por desgracia, escogió una instantánea que, como pueden ver, no es nada del otro jueves (nunca mejor dicho). Yo diría incluso que es vulgar: está mal expuesta, tiene bastante ruido y los protagonistas no aparecen en poses excesivamente interesantes.
Una verdadera pena. Uno habría deseado mostrar una última foto más épica, más singular o espectacular. Seguramente aquel genio llamado Robert Capa también imaginó un último disparo con más fuerza que la anodina imagen que captó antes de pisar una mina en Camboya y resultar herido de muerte. Pero en esto de la fotografía el azar es, para bien y para mal, un ingrediente primordial.
Descanse en paz la D70s.

PD: Ya está en camino la Nikon D300. Mientras aguardo su llegada, el amigo Rafa me ha dejado en préstamo una cámara melliza de la difunta D70s. Mila esker, Deckard!!!

08 diciembre 2008

Más de un mes de chubascos


Who'll stop the rain

Al final van a tener razón Aznar, Rajoy y su primo. Eso del cambio climático es un bulo. Luego de un mes largo de chubascos, que nadie ose mentar el tema a menos de diez metros a mi redonda. Porque no respondo. ¿No se estaba calentando y secando paulatinamente el globo terráqueo? ¿Entonces qué es esto? ¿El cambio climático al revés? Lo único que estamos padeciendo es el humedecimiento progresivo del planeta. Y yo me pregunto, humildemente, como en su día lo hicieron los peludos de la Creedence: ¿Quién parará la lluvia?

02 diciembre 2008

Muere Mikel Laboa

Foto: LAMIA

El pianista donostiarra Iñaki Salvador, probablemente uno de los artistas que más admiraba y mejor conocía al artista Laboa y al amigo Mikel, escribe hoy este bello y personal texto en el diario NOTICIAS DE GIPUZKOA.

De qué callada manera

Por IÑAKI SALVADOR

jamás
he sentido el vértigo ante un folio en blanco como hoy. Estoy ante esta hoja vacía hace largo rato y la tentación de abandonar el intento es grande. Escribir sobre Mikel, el amigo y el artista, se me antoja hoy una impudicia al tiempo que algo terapéutico ante tanto dolor. Y además de ambas cosas, y es lo que me mueve finalmente a poner estas letras aquí, lo vivo como un pequeño pero sincero acto de reconocimiento, respeto y amor hacia su figura humana y musical.

Comencé a poner mi piano al servicio de Mikel cuando él era ya pieza clave de nuestra música y yo un joven inexperto con todo por aprender. El día que Txelo , amigo común, le dio mi número de teléfono y descolgué el auricular a aquella voz (que era de éste y de todos los mundos, qué decir que no se haya dicho ya sobre su voz) no podía yo imaginar que comenzaba una historia humana y musical en mi vida que, paralela al resto de tramas personales y sin negarlas ni interferirlas sino bien al contrario, iba a suponerme un regalo y una escuela en torno a las cosas esenciales.

Esta mañana, 27 años más viejo, Mikel vuelve a darme una lección sin pretenderlo. Como todas las que me ofreció, de manera discreta, callada y tierna pero implacable, primigenia y no fácil de comprender y asimilar en un solo día. Mikel desde sus soledades escogidas y en compañía asimismo elegida, madurada, disfrutada y bien vivida junto a Marixol, me ha enseñado algunos arpegios, notas y armonías casi imposibles de descubrir si los buscas con los ojos de la lógica. Mikel me ha enseñado una manera de mirar a las personas, al mundo y a este nuestro pequeño oficio; la mirada con el punto de locura necesaria y las dosis de ternura justas para entender mañanas como las de un lunes como éste en que se te ha horadado el alma.


29 noviembre 2008

Concierto de Mark Kozelek en el Doka de Donostia


Calidez a 3ºC

Fecha y lugar. 27/11/08. Donostiako Kafe Antzokia (DOKA). Intérpretes. Mark Kozelek (guitarra y voz). Saioa (guitarra y voz).

PROBABLEMENTE existan mil y una formas de combatir el frío de una desapacible noche en la que el mercurio descendió hasta los 3ºC, pero pocas serán tan placenteras como la oferta que el Doka de Donostia hizo el jueves a un escaso centenar de afortunados. Auspiciado por la siempre inquieta promotora GinTonic, el concierto de Mark Kozelek fue anunciado en la víspera, casi de manera clandestina, e incluso sus más acérrimos seguidores se enteraron de chiripa. La propuesta del estadounidense no pudo ser más básica, íntima y hermosa. Envuelto en una verde penumbra, sólo necesitó un taburete alto, la guitarra acústica y su particular voz para engatusar a los parroquianos que abrieron bien las orejas durante un recital pleno de calidez y cercanía. El frontman de Sun Kill Moon y Red House Painters repasó su séptimo álbum en solitario, Finally LP , y llenó la sala de melancolía folk y arrebatadora tristeza. Previamente, fue Saioa, cancionista de Legorreta, la que desgranó algunas tonadas de su reciente disco Matrioska Heart , que destila dulzura y rabia a partes iguales. ¿Quién dijo frío?

22 noviembre 2008

Concierto de Barrence Whitfield & The Hi-Risers en Gazteszena

Let's Rock!

Fecha y lugar. 19/11/08. Sala Gazteszena. Donostia. Intérpretes. Barrence Whitfield (voz), Greg Townson (guitarra y voz), Todd Bradley (bajo), Jason Smay (batería), Toño Pedrada (saxo).

LOS comentarios y las caras de buena parte del rebaño que el martes abandonaba Gazteszena al filo de la medianoche eran tremendamente elocuentes. Pocos habían entrado en la sala sabiendo qué iban a presenciar y, quizá por ello, muchos salieron con la sorpresa instalada en el rostro y la melena revuelta por la ventisca musical que a punto estuvo de echar la sala abajo.

Barrence Whitfield dejó boquiabierto al respetable con una poderosa actuación que comenzó al grito de "Let´s rock!" y en la que no escatimó ni una gota de energía. El estadounidense se desenvolvió con una soltura y un desenfado propios de tiempos pretéritos, de artistas de los que ya no abundan. Cada vez que atronaba su portentoso vozarrón podían percibirse los ecos de otras bestias escénicas como Little Richard, James Brown o Wilson Pickett.

El fornido ex miembro de los Savages cultiva el rock and roll y lo hace a lo grande, con una trepidante puesta en escena y un carisma arrollador. Además, en la presente gira española le acompañan el soplador leonés Toño Pedrada -¡qué bien le sienta al rock el sonido del saxo!- y el imponente trío The Hi-Risers, que aporta al black power de Whitfield un color mestizo. Como el del presidente de moda, al que el cantante jaleó de manera compulsiva. Los cuatro escoltas blancos del oscuro grandullón también le hincaron el diente al rockabilly, al funk y al rhythm & blues, y sólo se echó en falta que la negra voz hiciera alguna concesión más al soul. Pero no hubo tregua ni cuando el líder se retiraba a descansar y dejaba el mando a los Hi-Risers.

El show culminó con el enardecido vocalista blandiendo el pie de micro y dando grotescas volteretas sobre las tablas. Y el público, al borde del delirio, lanzaba vítores a dos de los héroes del gran Barrence: Barack Obama y, cómo no, Bo Didley.