Anatomía de un salto imperfecto
EL disco duro de este humilde fotero atesora ya unos pocos
cientos de fotografías de conciertos. De algunas estoy muy orgulloso, de otras no tanto. Pero aparte del miedo que me da que un vil error informático destruya todas ellas, confesaré una frustración. Bueno, una no, dos. La primera y menos importante es no haber realizado a estas alturas una exposición de algunas de ellas, y la segunda es no haber
pillado todavía un buen salto en un bolo de rock.
Esta última frustración se agravó después de entrevistar a
Jon Iraundegi, un auténtico maestro de la fotografía de conciertos cuyo archivo hace palidecer a cualquiera. Él me confesó que estuvo un tiempo obsesionado con el tema de los saltos y que Fermin Muguruza le sirvió de modelo para unas cuantas instantáneas -lo de palidecer lo entenderéis si echáis un vistazo a fotos como
ésta-. Muguruza ya no salta ni tanto ni tan a menudo como antes. Sólo dio un brinco en el vibrante concierto que ofreció el jueves en Donostia junto a los músicos palestinos que aparecen en su documental
Checkpoint Rock, y saltó alejado de los focos. Por eso la secuencia de imágenes que os dejo a continuación es tan imperfecta y tiene tanto ruido. En cualquier caso, seguiremos intentándolo...



