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11 febrero 2010

Rescoldos fotográficos de 2009 (II): Thee Brandy Hips



Son todo amor

El año pasado fue el de su primer álbum oficial, We Are Love, que a partir de la próxima semana estará disponible también en edición de vinilo. Thee Brandy Hips, que a finales de diciembre compartió cartel con Miguel Costas y We Are Standard, acaban de remozar su web. Si accedes a ella puedes bajarte el disco, aunque tendrás ocasión de comprobar lo bien qué suenan en directo el día 27 de este mes en la FNAC de Callao (Madrid) y teloneando a los Rumble Strips el 13 de marzo en Gazteszena (Donostia). Antes de todo ello, quizá ofrezcan algún concierto sorpresa.


























15 diciembre 2009

Crónica de un triple concierto en Larratxo

Tres en raya

EN menos de un mes, la asociación Buenawista Prolleckziom"s consiguió el sábado su segundo llenazo absoluto en el centro cívico de Larratxo. Decenas de personas que no habían adquirido su tique con antelación se quedaron sin entrar y hubo incluso quien optó por soluciones tan incívicas como trepar por la fachada y colarse a través de las ventanas del edificio. ¿El motivo? La triple oferta musical compuesta por Thee Brandy Hips, Miguel Costas y We Are Standard

El tres en raya fue rotundo, aunque cada grupo fuera, como suele decirse, de su padre y de su madre. Tanto que la cara de los modernos seguidores del pop bailable de We Are Standard se convirtió en un sufrido poema cuando el veterano Miguel Costas paseó por el escenario su rock and roll ácido y básico. Pero lejos de lastrar la propuesta, la incoherencia estilística del cartel no hizo sino reafirmar aquello de que en la variedad está el gusto.

El arranque estuvo protagonizado por Thee Brandy Hips, que tras dos interesantes maquetas ha publicado este año su primer álbum, We are love (2009). Perfectamente ejecutado, su power pop con tintes garajeros suena fresco, inteligente y profesional, muy profesional. La insultante juventud del combo donostiarra hace presagiar que a nada que se manejen con un poco más de desparpajo sobre las tablas pueden convertirse en un grandísimo grupo. El resto y lo más importante, las buenas canciones, ya lo tienen.

El segundo elemento de la noche fue Miguel Costas, divorciado desde hace casi quince años de Siniestro Total. El gallego tiene proyecto personal y banda propia, pero por lo visto y oído en Larratxo no parece dispuesto a olvidar los tiempos felices de su antiguo matrimonio. Escuchar las composiciones de su etapa en solitario sirvió para refrendar quién guarda la herencia gamberra del primer Siniestro, pues mientras su actual líder, Julián Hernández, lleva tiempo experimentando con otras sonoridades desde su acercamiento al blues, el disidente Costas sigue aplicando la misma receta que convirtió en grandes a los legendarios vigueses: rock guitarrero-elemental y letras a caballo entre lo cáustico y lo absurdo. Con todo, lo más celebrado por el público fue ese siniestro revival que sonó como un tiro (eléctrico) e incluyó clásicos como Qué tal, homosexual, Bailaré sobre tu tumba, Opera tu fimosis, Pueblos del mundo, extinguíos o Miña terra galega.

La responsabilidad de cerrar la velada recayó en We Are Standard, que había prometido un happening y justamente ofreció eso: una Fiesta con mayúsculas. Sus anteriores visitas a tierras guipuzcoanas ya habían permitido saborear el excepcional directo de los getxotarras, que en 2009 han vivido el que probablemente sea su mejor y más laureado año. La banda de Deu Txakartegi, frontman gamberrete y saltarín, sigue sorprendiendo a propios y extraños con su descomunal sentido del espectáculo. Su oferta está claramente enfocada a la pista de baile pero, sin embargo, el factor electrónico no termina por fagocitar las melodías ni los estribillos. Afortunadamente, cabría añadir. Al fin y al cabo, su música es pop, un pop nada estándar y de factura impecable, como lo demuestran algunas de las piezas que convirtieron el auditorio en una sudorosa disco-sauna: Bye, bye, bye, Don"t let the children play around, Last Time o The first girl who got a kiss without a please. No esquivaron su bailongo homenaje al I"m waiting for my man de la Velvet Underground y se despidieron con una emocionante y lisérgica versión del Gure bazterrak de Mikel Laboa. De lo local a lo universal. Así es We Are Standard, un quinteto sobrado de actitud y que demuestra en cada concierto que su empeño por sonar como los grandes grupos no es baldío.

(Más fotos en los próximos días...)

24 noviembre 2009

Concierto de Lady Dottie & The Diamonds en Larratxo



'Superabuela' entre el cielo y el infierno

Fecha y lugar.
21/11/2009. Centro cultural de Altza (Larratxo). Intérpretes. Lady Dottie (voz y pandereta), Joey Guevara (teclados, armónica y voz), Stephen Rey (bajo), Nathan Beale (guitarra), Richard T-Bone Larson (batería). Incidencias. Lleno absoluto.

LA biografía de Lady Dottie es tan impactante o más que su música. Nacida en Alabama con el nombre de Dorothy Mae Whittset, trabajó en los campos de algodón y tomó contacto con la música en el coro gospel de su iglesia. Durante años, simultaneó su profesión de cocinera en hoteles y moteles con la de cantante. Su currículo reza que ha sido corista de luminarias como Little Richard, Ray Charles, Ottis Redding, Sam Cooke, Rolling Stones y AC/DC. ¿Quién da más? Ahora, alejada de los fogones y afincada desde hace alguna década en San Diego (California), Lady Dottie parece caminar en dirección opuesta a la jubilación y vive una segunda juventud musical.

El sábado lo demostró sobradamente con el huracanado concierto que ofreció en Larratxo, barrio donde presentó su debut discográfico... ¡a los 66 años! Se arrojó al escenario embutida en una blusa incapaz de contener su desmesurado busto y lució tejanos piratas, medias de rejilla y botas de tacón. Con dos ovarios. Al margen del estilismo, cuando Lady Dottie hizo sonar su negra voz, dejó claro que la suya es una propuesta incendiaria y que los leños con los que aviva el fuego de su música proceden de diversas especies: del gospel al rock and roll, pasando por el soul, el blues, el rhythm & blues, el garage el rockabilly y hasta el punk. Un abrasivo viaje sonoro entre el cielo y el infierno.

A diferencia de lo que suele ocurrir cuando un vocalista acumula exceso de carisma, la superabuela de Alabama no eclipsó a su banda, sino que se complementó con ella a la perfección. The Diamonds, un combo de blanquitos californianos que ha sabido asimilar genialmente las enseñanzas de sus mayores, sonaron furiosos, desaforados y enérgicos, con mención especial para el talentoso guitarrista Nathan Beale y para el hombre orquesta con muleta, Joey Guevara, capaz de cantar, tocar el teclado y la armónica casi a la vez.

Hubo guiños a grandes grupos -The Sonics, Creedence Clearwater Revival, Steppenwolf- y también sonaron algunos cañonazos propios como I Ain"t Mad at Ya. Insuperable. Durante casi dos horas, Lady Dottie no paró de agitar la pandereta con el mismo énfasis con que el exorcista usa el hisopo para lanzar agua bendita sobre el poseído. "Danzad, danzad malditos", parecía espetar a una audiencia obediente, excitada y entregada al baile. Hacia el final, en la obligada Proud Mary de la Creedence, Lord Bishop, que horas antes había eyaculado su sex rock en calidad de telonero, subió a escena, berreó y lanzó sus casi dos metros y más de cien kilos sobre el estupefacto y sudoroso público: fue como si cayeran sobre los espectadores dos obispos -Uriarte y Munilla, por ejemplo- en lugar de uno.

La frenética y bien sonorizada actuación programada por la asociación Buenawista Prollekzioms terminó con una pregunta que, como su respuesta, está flotando en el aire, amigos. ¿Cuál es el problema para que no se organicen más bolos de calidad y a precios populares en Larratxo?