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09 mayo 2012


 Phantasma

El que ven sobre estas líneas es uno de esos trabajos que da gusto hacer. Que a uno le requieran dos de los mejores creadores del país para perpetrar las fotos promocionales de un nuevo proyecto hace una ilu del copón. Especialmente si esas personas son Rafael Berrio y Maite Mursego, que han sido mil y una veces retratados en este blog y que el día 8 de junio presentarán el espectáculo Phantasma en el Seminario donostiarra. Lo harán dentro del Homeless Music Festival, ya saben, el club de conciertos especiales en sitios no habituales. En la web del festi tienen todos los detalles del bolo que, conociendo a sus responsables, no puede ser más apetecible: "Perfopoesía y experimentación, palabra hablada y trance electroacústico (...), un espectáculo de contrastes emocionales de alto voltaje dirigido en línea recta a la inteligencia del espectador". Las letras son del propio Berrio, Víctor Iriarte y Harkaitz Cano, y se proyectarán audiovisuales "en forma de espejismo tridimensional" del equipo Subijana-Aldarondo.
El pack de prensa de la web incluye tres imágenes seleccionadas entre las varias que sacamos el pasado 13 de abril en el local de Amara donde llevan ensayando algunos meses. Aquí aparecen otras doce fotos, tomadas en una apresurada sesión de aproximadamente hora y media divivida en dos partes por una rueda de prensa. No había muchos elementos con los que jugar (trajes negros, gafas de sol, un cello y una guitarra eléctrica, una tela negra y una pared con solera en un espacio de unos 10 metros cuadrados), pero el conjunto posee un cierto aire lúgubre y de misterio que encaja bien con lo que puede ser Phantasma, presentado también como un montaje "en torno a la idea de la realidad y la existencia aparente".

Pinchad sobre la primera foto y visualizarlas una a una en su tamaño original, que así se ven mejor. A ver qué os parecen. Yo me voy a ir haciendo la tonsura para que el día 8 de junio me dejen entrar sin problema al teatro del Seminario. ¡Allí nos vemos, genuflexa chavalada!

  

23 enero 2012

Resumen del Dock of The Bay


'Top' of the Bay

DOCK of The Bay, la muestra de cine documental musical, cerró el domingo su quinta edición con un balance muy positivo y un notable aumento del número de espectadores. Así lo reconocía ayer Eva Rivera, responsable de Qualia, entidad que organiza el certamen con el apoyo de Donostia Kultura. Si los cines Trueba se han estrenado colgando el cartel de "No hay entradas" en todas las sesiones, el Teatro Principal, que solo acogió los tres pases del sábado, también ha tenido "aforos considerables". Rivera tiene la impresión de haber atraído a nuevo público y confía en que, pese a las "limitaciones" de financiación, la muestra siga siendo "independiente" y se convierta en "un minifestival de referencia y calidad en Euskadi". Así, contempla la posibilidad de "pensar" en nuevos apartados y crear "una sección competitiva".

...Y CONCIERTOS
Películas...

Talihina Sky: The Story of Kings of Leon desveló la magnífica historia de los orígenes familiares de la banda de Oklahoma. La cámara rastrea el pueblo sureño de los Followill y dibuja, en clave de gótico americano, el retrato de una prole excéntrica y terroríficamente religiosa, con pastores de iglesia alcohólicos, madres que hablan con Dios y rednecks que parecen extras de la película Deliverance.

Pese a su condición de producción modesta, Quiero tener una ferretería en Andalucía es un jugoso documento que presta voz a los grandes y muchos amigos que Joe Strummer hizo en el sur español: le sobran anécdotas desternillantes y buenas intenciones pero le faltan imágenes de archivo y canciones originales del exlíder de los Clash. Tampoco es redondo ni cuenta con testimonios directas de sus protagonistas The Sacred Triangle: Bowie, Iggy & Lou 1971-1973, que se pierde en disquisiciones historicistas y farragosas, además de presentar teorías dudosas e injustas sobre la importancia de tres vacas sagradas del rock.

La sorpresa de la muestra fue The Black Power Mixtape 1967-1975, una cinta que tiene poco de musical pero mucho de excelente documental. Con gran pulso, este filme imprescindible desvela abundante metraje inédito que unos cineastas suecos rodaron en nueve años de nacionalismo negro. Asimismo, Next Music Station: Morocco, de Fermin Muguruza, está lejos de la excelencia de su ópera prima, Checkpoint Rock, pero despierta el ansia de conocer el resto de los documentales sobre las músicas de los países árabes que el irundarra ha dirigido para la cadena Al Jazeera. Y Queen-Days of Our Lives fue el entretenimiento perfecto para el sábado noche, con profusión de declaraciones e imágenes de archivo y la gente batiendo palmas al ritmo de los éxitos más conocidos del grupo del carismático Freddie Mercury.

En la última jornada, el luminoso documental Toots and The Maytals-Reggae Got Soul acentuó el papel del jamaicano como excelente e irresistible soul man, mientras que Last Days Here sobrecogió con un terrible relato de redención, rock duro y drogadicción de Bobby Liebling, cantante del grupo Pentagram. Una historia tan tremenda, emocionante e insólita que parece inventada.

En lo que se refiere a los conciertos, Gazteszena recibió el jueves a Rafael Berrio, que avanzó algunos temas de su inminente nuevo disco -La alegría de vivir, Santos mártires yonquis y Mi reputación- y, obligado por un fallo técnico, terminó recitando la hermosa Cómo iba yo a saber. Le relevó el yanqui John Doe, que con su formidable voz impartió una solvente lección de folk rock en la línea de músicos como John Hiatt.

Además, el público de Le Bukowski sudó y bailó a rabiar el sábado con el country gamberro y espídico de Slim Cessna's Auto Club, un sexteto de cuatreros de Denver también muy redneck. Menciones especiales para los gestos y coreografías de los dos vocalistas desbocados, para el impasible teclista en chándal y para la guitarra de dos mástiles con la imagen de la Virgen del Inmaculado Corazón. Impagablemente divertido.


06 julio 2011

Concierto de Rafael Berrio en Donostia


Otro álbum... de Rafael Berrio

Que este humilde blog haya cumplido cinco años nos obliga a repetir a grupos y artistas que ya han pasado por aquí con anterioridad. A algunos de ellos les abriremos la puerta de este álbum fotográfico cuantas veces sea necesario. Y muy gustosamente, además. Es el caso de Rafael Berrio, a quien habíamos retratado en su rockera revisión de Amor a traición y con el delicado trío que utilizó para presentar su último álbum, 1971. El domingo volvimos a inmortalizarle pero sin banda de ningún tipo, pues el donostiarra regresó al club Le Bukowski con la sola compañía de una guitarra española y de su voz meridiana. Los blogs amigos Loveof74 y Mon Oncle ya han publicado estupendas crónicas del concierto con las que nos identificamos totalmente -fue una velada sublime-, así que os dejamos con las fotos...




18 noviembre 2010

Concierto de Rafael Berrio en Donostia


Algo delicado y difícil

Fecha y lugar.
16/11/10. Club Victoria Eugenia. Donostia. Intérpretes. Rafael Berrio (guitarra), Imanol Solores (violín), José Luis Lanzagorta (piano). Incidencias. Aforo completo. Un centenar de espectadores.

HACÍA algunos meses que no disfrutábamos de la imponente presencia de Rafael Berrio sobre un escenario. En marzo rememoró su célebre y rockero disco Amor a traición (1994) en Le Bukowski y el pasado martes actúo en el Club del Victoria Eugenia para presentar su nuevo y prodigioso trabajo: 1971. Compareció en elegante formato de trío (voz/guitarra, violín y piano) y, con el aforo completo, repasó el álbum casi de manera íntegra. Solo se dejó en el tintero El amor es una cosa rara, un tema con aires de fado, y la cabaretera Es simple. El resto las tocó a su antojo, sin respetar el orden original y en un concepto sonoro mucho más minimal.

Primero sonaron, preciosas, Cómo iba yo a saber y Las mujeres de este mundo, a las que siguieron ese single mayúsculo llamado Simulacro y Mis amigos, un divertido canto a la amistad beoda en el que Berrio se dirige a sus colegas llamándoles "borrachos distinguidos". Los "eternos planes de fuga", recurrentes en la obra del artista, quedaron reflejados en la épica Como Cortés, mientras que la hermosa Tú tienes a tu lado un ángel convirtió al intérprete en un émulo donostiarra del Lou Reed más sosegado. En Oh, verdad desnuda, recitó más que entonó el magnífico poema en el que "la vida canta un réquiem y la muerte una nana". La última pieza de 1971 fue, quizá, la más redonda: Este álbum noqueó emocionalmente a quienes saben, por su propia experiencia, cuán hiriente puede ser enfrentarse a una colección de fotografías habitadas por fantasmas del pasado.

Las catacumbas del Victoria Eugenia parecieron aún más oscuras cuando interpretó el doloroso pero bello tríptico del proyecto Lieder, que incluye canciones dedicadas al vino, el amor y la muerte. Absolución la defendió en soledad y En tu nombre e In Memoriam junto al violinista Imanol Solores. El teclista José Luis Lanzagorta regresó para la única propina, Algo delicado y difícil, la composición más añeja de la noche, extraída del LP Harresilanda (2005).

Terminaba así un recital sobresaliente que, en poco más de una hora, convenció y conmovió a la audiencia, incluso sin los trabajados arreglos del disco. Porque las letras de Rafael Berrio son tan certeras e incontestables que les basta bien poco para tenerse en pie: una melodía más o menos sencilla pero siempre subyugante, y un modo arrebatador, carismático y muy personal de interpretar los textos. Algo delicado, difícil y al alcance de unos pocos.