12 febrero 2007

Concierto de Howe Gelb en Zarautz

Sunday funny sunday



Howe Gelb –dicho con todos los respetos– no es un tipo normal. Su concepción del arte descansa sobre los pilares de la libertad más absoluta. Una semana puede grabar un disco con una banda sueca que factura “música molecular” (sic) y la siguiente viajar a tierras andaluzas para registrar un álbum con Fernando Vacas y un grupo de músicos gitanos. El de Tucson (Arizona) también es capaz, como se pudo comprobar en la última edición del Jazzaldia donostiarra, de adaptar su particular estilo folk rock a la plasticidad de las voces de un coro de gospel. Asombrosamente, el sureño sale airoso de todos sus proyectos. Pero además también puede sorprender al público con un espectáculo de formato reducidísimo y hacer valer la famosa máxima de “menos es más”.

El minúsculo pero abarrotado escenario del Gazteleku de Zarautz abrió sus puertas el domingo para recibir, primero al trío de Gernika Young Talent Show, y después a Howe Gelb, que llegó acompañado únicamente por una anciana guitarra acústica, un teclado eléctrico y su suntuosa voz. Con su eterno rostro de enfant terrible perfectamente rasurado y tocado con el mismo sombrero que utilizó en el Festival de Jazz, apareció envuelto en tinieblas y pidió que se encendieran todas las luces para que la estancia pareciera un sueño “y no una pesadilla”.

Y se enfrascó en un concierto híbrido que, en función de quien lo juzgue, pudo ser una actuación musical salpicada de comentarios jocosos, irónicos y divertidos, o un monólogo humorístico que alternó un ramillete de hermosas canciones. Poco o nada importó a los espectadores reconocer los temas que fue desgranando ante un público con el que logró establecer una perfecta comunicación, íntima y personal.

Juguetón y locuaz hasta la náusea, empleó un cuarto de hora en cambiar una cuerda de la guitarra porque se entretuvo divagando sobre las cuestiones más peregrinas. Pero cumplió su promesa de interpretar piezas de ayer, de hoy y de mañana, ésas que aún ni siquiera ha escrito. Fue el caso de un tema que, según confesó, alumbró hace unos días en Córdoba y cuyo estribillo, para sorpresa del público, rezaba: “Pimientos de padrón / Unos pican y otros no” (en español en el original).

Se sirvió de tres micrófonos distintos que conferían a su voz diversas sonoridades y en alguna ocasión, sin dejar de tocar la guitarra, hizo chocar su mástil contra las teclas del piano. En varias canciones alternó ambos instrumentos y también empleó una excéntrica colección de pedales y un bizarro artilugio que, acoplado a su guitarra, hacía que las seis cuerdas sonaran como una orquesta. “¿Queréis que toque una ópera?”, preguntó al respetable. En sus composiciones, además, fueron apareciendo referencias más o menos expresas a Frank Sinatra, Mark Lanegan, Velvet Underground o Tom Waits, a quien imitó en una intro de piano de lo más circense.

Pero el momento más pintoresco de la velada estaba aún por llegar. Finalizado el concierto, antes de correr a aplacar su sed en los “numerosos bares que inundan Zarautz”, Gelb reapareció e invitó a subir al escenario a un espectador de excepción. “¿No quieres tocar? ¡Ruper, te necesito”, exclamó, una vez más, en la lengua de Cervantes. Dicho y hecho: de Tucson a Oñati pasando por Zarautz. Ordorika tomó prestada la guitarra de Howe mientras éste se sentaba al teclado. Interpretaron al alimón los compases de Fas fatum, la letra de Bernardo Atxaga que el cantautor guipuzcoano convirtió en himno en su primer disco, Hautsi da anphora (1980). Ruper cantó, se atrevió con los tres micros e intercambió talento y miradas cómplices con el estadounidense, prueba irrefutable de la admiración mutua que ambos músicos se profesan.

Por arte de birlibirloque, Gelb tomó el relevo vocal e hizo que los versos en euskera de Fas fatum se metamorfosearan en una versión del I’m Waiting For The Man de The Velvet Underground. Y la última pieza de la noche, Ring of Fire de Johnny Cash, desembocó en los coros de Hey Jude. Bajó del escenario y abandonó la sala sin dejar de tocar y entonar la célebre melodía final de The Beatles. Hacía ya tiempo que el público, incapaz de quitarse la sonrisa de la cara, habitaba en el bolsillo del yanqui risueño.

El de la semana pasada fue, en definitiva, un domingo divertido: Sunday funny Sunday!

8 comentarios:

Rafa dijo...

Qué buenas fotos, bribón. Y qué pronto las has subido. Espero impaciente una crónica del concierto. Vaya envidia que me das. No pude ir y estoy seguro que en ese formato intimista me gustaría más que el concierto de La Zurriola, con el coro de Gospel. Venga, venga, a darle a la tecla.

Peeping Tom dijo...

Vaya. Qué sorpresa, amigo Rafa. ¿O debería decir Roy? ¿O Deckard?
Se agradece el comentario.
Haré caso a tu sugerencia y en breve subiré la crónica del concierto. La palabra que puede definirlo es esa, "divertido", "funny".
No te preocupes que tendrás oportunidad de ver al viejo Howe cualquier día de estos. Le mola Euskal Txerria y le mola Ruperto. Así que volverá...

lacría dijo...

No tenía ni idea de quién era el pájaro este y ni siquiera sé si me gusta su música (no como la de Waits) pero me ha encantado lo que has escrito sobre él.

Rafa dijo...

Chico, ya no sé ni quién soy. Leo el texto y todavía me das más envidia. Encima va el tío y toca "Waiting for the man", imita a Tom Waits. Me ha gustado mucho el texto.
Para lacría, que no conoce al pájaro, le recomiendo que se compre o lo que sea el disco "Chore of Enchantment" de Giant Sand, el grupo de Howe Gelb. Es magnífico.
Me queda la duda, que me temo que peeping tom no me podrá resolver, de si tocó "Shiver", que es una canión que me fascina.
Rafa, Roy, Deckard. Creo que padezco una "Personatity Crisis"

lacría dijo...

Muy buena recomendación la tuya, Rafa. Salvando alguna excepción el disco me ha gustado bastante. Ahora ya sé quién es el pájaro y que me gusta su música. Y coincido contigo en que 'Shiver' "fascina".

Rafa dijo...

Cómo me alegro de haber creado un nuevo adepto a Giant Sand. Creo que no hay nadie a quien de verdad le guste la música que no sea un poco proselitista. Disfrutalo lacría, es un discazo.

Peeping Tom dijo...

Lacría. Yo, que te conozco, ya imaginaba que no te iban a gustar tanto canciones como la rareza “1972”, “Temptation of egg” o “Satellite”, dominadas por la distorsión y un cierto ruidismo. No es fácil, pero hay que aprender a amar la distorsión, my friend, Prueba con The Velvet Underground and open your mind. ;-))
Habláis de “Shiver”. A mí también me encanta, pero “Dirty from the rain” me parece igualmente preciosa, con ese efecto de lluvia salpicando toda la canción y con una guitarra, como es habitual en Howe, susurrante.
Otra de mis preferidas es “Punishing sun”, con ese estribillo tan contagioso y cantarín.
¿Y no es genial que al final de “Astonished” se apunten las notas del aria “Una furtiva lágrima” y luego se recupere en la siguiente tema, “No reply”? Es una curiosa forma de interconectar canciones, como cuando un autor introduce al mismo personaje en novelas diferentes…
Una última cosa, Lacría. Sé precavida y guárdate de las recomendaciones del replicante: su proselitismo musical no tiene límites. Te lo digo yo, que lo he padecido. ;-))) De hecho, fue él quien me descubrió a Howe Gelb y a Giant Sand. Recuerdo un día que me llevó en coche a algún acto político y me puso un discazo llamado “It´s all over the map”. Me gustó mucho y días después me lo regaló. Con el permiso de Rafa, te lo recomiendo.

Rafa dijo...

Bah, no soy tan peligroso...
Por cierto pepín, estoy muy de acuerdo contigo en la disección que has hecho del disco. También me encanta "Punishin sun". Y todas, es un lujo de disco.