28 noviembre 2009

Concierto de The Sunday Drivers en Gazteszena


El jueves fue de los domingueros


Fecha y lugar. 26/11/2009. Intérpretes. Jero Romero (voz y guitarra), Lyndon Parish (teclista, guitarrista, voces), Carlos Pinto (batería), Miguel de Lucas (bajo) y Fausto Pérez (guitarra).

THE Sunday Drivers, los domingueros de Toledo, protagonizaron el jueves el glorioso arranque de la muestra de cine documental musical Dock of The Bay 3, que este año ha cometido el acierto de programar actuaciones en vivo además de películas.

Tras el extraño y curioso recital de la cantautora donostiarra Julia Cristina, el quinteto liderado por Jero Romero salió a degüello para pegarle un buen tarisco a su cuarto y último trabajo, The End of Maiden Trip (2009), probablemente el más perfecto de su discografía.

En su directo, arrollador como de costumbre, los temas recientes desbordaron contundencia desde el instante en que el ukelele de (Hola) To See The Animals inauguró una velada en la que también se escucharon, entre otras, Everything Reminds Me Of You (irresistiblemente fugaz), My Plan (insolente y descarada) y So What (la del órgano que parece un piano estrellándose contra el suelo). Tiraron de éxitos propios como Do It, Paranoid y On My Mind, que sonaron absolutamente bestiales, pero también se mostraron delicados en momentos como el homenaje a In My Life, de sus adorados Lennon y McCartney.

A menudo han reconocido que su objetivo no es innovar, que todo está inventado y que por eso tratan de buscar su propia personalidad a partir de las enseñanzas de los maestros de los años 60-70. Todo ello -conviene recordarlo- no asegura per se el éxito inmediato de una propuesta, pero lo cierto es que a los Sunday Drivers les funciona muy bien esa fórmula del clasicismo renovado. Más de uno invocaba en Gazteszena el sacrosanto nombre de Wilco y, aunque las comparaciones sean tan odiosas como ociosas, sirvan en este caso para glosar el talento de una banda que -no se enfade nadie- parece un gran grupo guiri a juzgar por su compacto, enorme y redondo sonido.

Si los augurios de disolución de la banda se cumplen, es posible que el concierto del jueves mejore con el paso del tiempo y que, como los buenos caldos de uva fermentada, envejezca en el recuerdo de los asistentes como una actuación mítica. ¿Será la última visita de The Sunday Drivers a Donostia?