08 noviembre 2009

Concierto de Anari en Gazteszena


Rock emocional, denso e intenso

Fecha y lugar.
5/11/2009. Sala Gazteszena. Donostia. Intérpretes. Anari Alberdi (voz y guitarra), Xabier Olazabal Drake (bajo), Borja Iglesias (guitarra), Mikel Abrego (batería), Maite Arroitajauregi (cello y teclados). Incidencias. El concierto programado por Gaztemaniak registró lleno total: 700 espectadores para ver a Anari y a los teloneros Zeren Zai.

COMO si quisieran ahuyentar la amenaza que pende sobre el programa de conciertos Gaztemaniak, 700 personas se hacinaron el jueves en Gazteszena para disfrutar de la presentación de Irla izan, el último álbum de Anari. La azkoitiarra reventó la sala con uno de sus proverbiales conciertos forjados a golpe de rock emocional y emocionante, letras poéticas y descarnadas, música densa e intensa.

Sus viejas y nuevas canciones atronaron poderosamente en un auditorio postrado ante la voz femenina por excelencia de la escena euskaldun, y además de por Drake, Borja Iglesias y Mikel Abrego, estuvo acompañada por Maite Arroitajauregi, que en junio ya sorprendió en el mismo escenario al frente de Mursego, su proyecto personal, unicelular e intransferible. La melancolía de su cello y la elegancia del teclado realzaron la cruda belleza de la propuesta de Anari, que al final contó con la colaboración guitarrera de Karlos Osinaga Txap (Lisabö), casi un miembro más del grupo.

Habría estado bien que antes de elegir susto o muerte -es decir, indultar a Gaztemaniak o darle la puntilla-, los mandamases forales que tienen en sus manos la pervivencia del proyecto se hubiesen dado un garbeo por Egia. Habrían comprobado in situ que el éxito de la iniciativa es clamoroso y podrían haber palpado la preocupación del público ante la posible desaparición de la única oferta musical alternativa con subvención institucional en Gipuzkoa. Pero claro. Para eso, más de un inquilino de la Diputación debería hacer algo tan raro como salir del despacho, pisar la calle y asistir a un concierto de rock, algo que quizá resulte exótico para muchos de esos gestores.